Eurogamer.es - Recomendado sello
Fresco y original en su propuesta, Touhou Luna Nights suple sus carencias con un apartado artístico sublime y un desparpajo evidente.

En ocasiones tus géneros favoritos pueden conducirte por los terrenos más insospechados. Creo (y también espero) no ser el único que se ha zambullido en una maratoniana sucesión de artículos y textos llenos de densos conocimientos gracias a que en una obra que nos está dejando cierto poso se menciona, aunque sea de pasada, un concepto que no nos es familiar. Recuerdo, no sin cierta mezcla de asombro y guasa hacia mi yo de aquél entonces, haberme metido entre pecho y espalda tal cantidad de artículos sobre demonología al terminar mi primer visionado de Hereditary que, casi con toda seguridad, podría haber puntuado tan alto en unas hipotéticas pruebas de exorcista como arriba debía de estar en oscuros listados de sujetos potencialmente peligrosos. En cualquier caso, quizá sea lo mejor dejar a un lado estos turbios asuntos y centrarnos en el hecho de que, gracias a haber jugado a dos (2) juegos del Universo Touhou, este texto va camino de convertirme en un auténtico experto™ en la franquicia dentro de la Indómita Legión también conocida como la redacción de Eurogamer España.

Y todo porque me apasionan los metroidvanias.

Sospecho que al Team Ladybug también. No en vano, de una producción que abarca tres títulos principales – hasta la fecha en la que se escriben estas líneas, claro está -, dos son metroidvanias. No está mal. Donde no cabe sospecha alguna es en el hecho de que el Team Ladybug son fans irredentos del Universo Touhou. Si la primera aparición de Touhou Luna Nights en PC, allá por 2019, dejaba escasos resquicios para la duda, el interés de su publisher (Playism) y del propio equipo de desarrollo para que vea la luz en todas las plataformas posibles conlleva un empeño en difundir la vida y obra de estos personajes al que pocos pueden aspirar.


Aun así, y dejando a un lado la propaganda audiovisual al margen, el plano que nos interesa observar es el videojuerguista. Y es ahí donde Touhou Luna Nights tiene bastante cosas que decir. Eso sí, dejando claro que este proyecto tiene más de idea sacada adelante a puro de pasión y esfuerzo que de medios a sus espaldas. Si bien esta afirmación podría resultar chocante al observar su fantástico pixel-art o las cuidadas melodías que acompañan las aventuras de este curioso universo – el argumento es, simple y llanamente, que Lady Remilia se aburre y crea un universo paralelo al que manda a su sirvienta, Sakuya -, lo cierto es que la estructura de este metroidvania peca, sin ningún género de dudas, de excesiva rigidez. Pese a que las líneas maestras del género están ahí – el sempiterno mapa, la libertad de exploración, los objetos que nos desbloquearán nuevos caminos y una pizca de backtracking -, el hecho de que Touhou Luna Nights cimente su progreso en torno a capítulos cuyo acceso estará custodiado por jefes finales da como resultado un progreso cuya linealidad puede que haga arquear las cejas a más de un purista del género.

Ahora bien, donde el Team Ladybug muestra su verdadero potencial es en las demás mecánicas de juego, ya que dominar el mapeado es sólo una de las facetas de esa moneda de múltiples caras a la que nos gusta llamar metroidvania. Sí, ya sé que las monedas sólo tienen dos caras, dejadme en paz. Otra de ellas la componen, claro está, las habilidades de las que haremos uso – y abuso – para abrirnos paso a lo largo y ancho del escenario y someter a nuestros enemigos. Y vaya habilidades; ni cinco minutos tarda Touhou Luna Nights en indicarnos que Sakuya es capaz de ralentizar el tiempo a su antojo para encarar unos combates en los que, siendo rigurosos, las probabilidades jugaban en su contra. Ya no es que los rivales jueguen con descaro la carta de la superioridad numérica, que también, sino que, además, golpean como bolas de demolición y reaparecen todas las veces que hagan falta. Y esto es en términos generales. Si vamos al detalle, atenderemos a un progresivo aumento de los recursos enemigos que comienza con algún que otro espíritu que esquiva tímidamente nuestros ataques y culmina en chifladuras tales como posiciones defensivas con miniguns manejadas por hadas. ¿De dónde surgió este concepto? Ni idea ¿Es cánon? Menos idea aún, pero si yo no preguntaba, vosotros tampoco.


Por fortuna, semejante escalada armamentística por parte del equipo rival irá encontrando un merecido reflejo conforme Sakuya expanda sus capacidades gracias a, cómo no, las diversas mejoras desperdigadas por la mansión de Touhou Luna Nights. Huelga decir que, a estas alturas de historia videojueguil, pocas cosas habrá que le guste más a un jugador de metroidvanias que un buen doble salto a excepción de, quizás, convertirse en morfosfera o el pelazo de Alucard. A nadie sorprenderá, por tanto, su inclusión como parte de un compendio de habilidades que busca entremezclar clásicos como el ya mencionado doble salto junto a importantes innovaciones que girarán en torno a poder detener el tiempo a nuestro alrededor. Así, podremos frenar en seco a nuestros enemigos y plantarles un buen puñado de cuchillas a escasos centímetros de su cara para que todos colisionen alegremente en el momento que la corriente temporal vuelva a su cauce. Y todo esto sin mencionar el hecho de que podremos zascandilear alrededor de nuestros enemigos – y sus proyectiles – para recuperar energía vital o mágica dependiendo de si hemos optado por congelar el tiempo.

El resultado es una original mezcla de mecánicas jugables que, no obstante, no termina de desplegar todo su potencial. Si a la ya mencionada linealidad de su progreso le sumamos factores como una modesta duración – no es descabellado aspirar a completarlo en, aproximadamente, unas cinco horas – o un backtracking que, en no pocas ocasiones, aporta escasos beneficios, el resultado es una más que evidente falta de situaciones e incentivos que desplieguen todas las posibilidades de este entramado jugable. Se salva de la quema, eso sí, todo lo relacionado con el combate y las habilidades de manipulación temporal. El primero por motivos obvios – vamos a estar lanzando proyectiles desde el pitido inicial – y las segundas gracias a una pronta aparición que conlleva un desarrollo mucho más profundo que el resto.

Touhou Luna Nights es, en última instancia, un proyecto de pura pasión, para lo bueno y para lo malo. Con un apartado artístico incontestable, su propuesta rebosa grandes ideas y ganas de pisar fuerte en un género tan duro y concurrido como los metroidvania. Sus aristas son evidentes y ya han sido mencionadas, pero sus aciertos en términos jugables lo convierten en un título mucho más que recomendable para aquellos que quieran probar una propuesta fresca y llena de desparpajo, que demuestra que hay vida más allá de los referentes de siempre. Eso sí, sigo sin tener ni puñetera idea de quién es toda esta gente de Touhou.





Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *