La semana pasada tuvimos la ocasión de probar Persona 3 Reload, el remake del Persona 3 de PlayStation 2 anunciado el pasado mes de junio. Solo dos entregas numeradas separan a este juego de la entrega más reciente, pero lo cierto es que tiene ya casi veinte años a sus espaldas; fue publicado originalmente en 2006 en Japón (aunque no llegó hasta 2008 a Europa). Aprovechando el auge de popularidad de la serie tras Persona 5 y antes de anunciar una inevitable sexta entrega se va a lanzar esta revisión completa del título, que probablemente sea todavía un desconocido para muchos fans recientes de la serie.

Un poco de contexto: Persona 3 fue el primer título de esta serie de RPG a cargo del equipo creativo de P4, P5 y el futuro Metaphor ReFantazio: Katsura Hashino como director, Shoji Meguro como compositor y Shigenori Soejima como diseñador de personajes; los dos primeros habían coincidido ya antes en Shin Megami Tensei 3: Nocturne. P3 fue un cambio completo de registro con respecto a Persona 1 y la duología Persona 2, lanzados originalmente en la primera PlayStation con otro equipo. Aunque algunos elementos básicos se mantuvieron, en particular la ambientación escolar que se originó en Shin Megami Tensei IF, los primeros Persona planteaban crisis apocalípticas que se iban filtrando en el tejido de la realidad.

Persona 3 concentraba sus misterios en la Hora Oscura, una 25ª hora del día que solo unos pocos elegidos pueden percibir; uno de ellos es nuestro protagonista, un adolescente que se acaba de mudar a la isla de Tatsumi. Junto a algunos compañeros de instituto tendrá que investigar el origen de la Tártaro, una gigantesca torre que aparece solo durante la Hora Oscura… pero sin descuidar sus estudios ni su vida personal.


Si esta premisa te suena es porque prácticamente todos los elementos que han convertido a Persona 5 en uno de los referentes del género en la última década se establecieron aquí: la gestión del tiempo, los vínculos sociales, el sistema de combate One More… Persona 3 es un RPG fantástico que probablemente cuenta con la mejor historia de la reciente trilogía Persona, pero la versión original de PlayStation 2 puede hacerse cuesta arriba por una sucesión de decisiones de diseño que han envejecido regular, en particular la imposibilidad de controlar a los personajes del equipo que no fueran nuestro protagonista.

No es la primera vez que este juego se relanza; el año pasado pudimos jugar a Persona 3 Portable, que recuperaba la versión de PSP del título En su análisis comentaba la necesidad de una versión definitiva del juego, pero me temo que no va a ser el caso: Reload no incluye ni el epílogo ‘The Answer’ de FES ni la protagonista femenina de Portable. La filosofía de Reload como remake no parece ser “la versión definitiva” de Persona 3, sino darle al juego original de PS2 el mismo tratamiento que recibiría una entrega nueva de la saga.

La demo nos permitía probar aproximadamente una semana de partida poco después del tramo inicial del juego, con acceso tanto a la mazmorra Tártaro como a los eventos sociales. La sensación de familiaridad fue inmediata, pero la sección sirvió también para mostrarnos algunas diferencias con respecto a anteriores versiones del juego. A nivel visual el salto es enorme con respecto al original, pero en gran medida respeta la dirección de arte y decisiones cómo dónde colocar la cámara en cada escenario. No parece querer eliminar por completo sus raíces en PlayStation 2, algo que a nivel personal agradezco.


El primer cambio visual que se identifica es sin duda en la interfaz; aunque la paleta de colores es la misma que en el juego original, las fluidas animaciones recuerdan inmediatamente a la genial implementación de la quinta entrega. Las transiciones a combate, los menús de gestión o las nuevas pantallas de finisher le dan una gran frescura a Reload y seguramente sirvan para atraer la atención de los jugadores que acaban de empezar con la serie.

En el combate también vemos inspiración en Persona 5, como evidencia la presencia de la mecánica de Relevo; si golpeamos la debilidad elemental de un rival podemos regalar el turno extra que obtenemos a uno de nuestros compañeros. También tiene una mecánica de combate totalmente nueva: la Teúrgia. Se trata de un ataque definitivo con una espectacular animación que tiene su propio medidor -no gasta salud ni magia- junto al icono de cada personaje, y que tiene la particularidad de que cada personaje lo rellena de una manera distinta en función de su carácter fuera de los combates (por ejemplo, Yukari lo puede rellenar con curaciones).


El aspecto en el que más se nota el salto de Persona 3 a 5 es en el diseño de las mazmorras; P5 limitaba las mazmorras generadas aleatoriamente a Mementos, pero la Tártaro es así de principio a fin y además el diseño original era bastante similar entre secciones. Por lo que hemos podido comprobar, Tártaro sigue funcionando de manera similar: subimos plantas hasta llegar a un bloqueo temporal que solo se abre cuando progresa la historia. El mazmorreo es sin duda lo más complicado de evaluar en esta sección tan corta, pero parece que Atlus ha introducido ligeros cambios para que la exploración sea más agradecida. Las plantas tienen un menor tamaño y parecen ser más variadas entre sí, marcando pequeños objetivos de forma constante. El aspecto sí se ha modificado bastante, dándole una identidad más definida a cada tramo respetando la dirección de arte original. Dentro de la propia saga, quizá sería comparable a las mazmorras de Persona 4, que funcionaban igual de una a otra pero se diferenciaban mejor de un vistazo.

Un cambio ligero pero imposible de pasar por alto está en un lugar inesperado: la banda sonora. Los temas principales se han vuelto a grabar y, para quienes hemos pasado decenas de horas en las diferentes versiones de este juego, es complicado pasarlo por alto. En el tiempo de la demo no me ha quedado claro aún si la nueva música es mejor, peor o solo diferente; aún quedan muchas horas de escuchar Mass Destruction por delante para comprobarlo.

En una sesión de juego posterior me puse a investigar si habían mantenido ciertos elementos del original; por ejemplo, parece que regresa la posibilidad de romper los vínculos sociales si no los cuidamos. Como es costumbre, la muerte del protagonista supone una vez más un Game Over, aunque se dan opciones para suavizar su impacto. Aunque, visto lo complicado que me resultó morir a propósito, es posible que el ajuste a la dificultad haya sido un pelín excesivo; ya pasó algo parecido con Persona 3 Portable, que al permitir controlar a todo el equipo reducía la dificultad general de la aventura. En cualquier caso, parece que será una experiencia mucho más accesible.


Este artículo se ha escrito tras asistir a un evento preview de Persona 3 Reload en Londres. Plaion cubrió los costes de desplazamiento y alojamiento.





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